agotamiento funcional

Hay formas de cuidarse que en realidad agotan más

Hacemos listas de autocuidado, rutinas de bienestar, horarios de descanso. Y aun así, al final del día, seguimos sintiéndonos agotados. No porque no lo estemos intentando, sino porque a veces el autocuidado se convierte en otra tarea más que cumplir, otra forma de medirnos.

El autocuidado real no se parece a una lista de pendientes. Se parece más a preguntarnos qué necesitamos en este momento específico, y permitirnos responder con honestidad, aunque la respuesta no sea productiva ni se vea bien en una rutina matutina.

Hay una diferencia entre descansar para rendir mejor después, y descansar porque el cuerpo y la mente lo necesitan, sin condición. La primera sigue siendo una forma de exigencia disfrazada. La segunda es la que de verdad repone algo.

Si notamos que terminamos nuestras rutinas de bienestar sintiéndonos igual de exhaustos, vale la pena preguntarnos qué estamos haciendo realmente: ¿estamos cuidándonos, o estamos cumpliendo con otra versión de la exigencia que ya cargábamos?

No se trata de dejar de intentarlo. Se trata de notar cuándo una rutina deja de ser para nosotros y empieza a ser para demostrar algo, incluso a nosotros mismos.

Si esto te resuena, hay más de dónde partir.

Puedes explorar los recursos gratuitos, o escribirme si quieres platicar sobre iniciar un proceso.

explorar recursos → escribirme
← volver al blog